Una mujer vestida de blanco observa un huerto soleado junto a una casa de madera. La imagen utiliza una paleta de blanco, verde, azul y marrón y un acabado pictórico que resalta la luz, las texturas y la atmósfera de la escena. Su composición vertical equilibra cuidadosamente el punto focal con los detalles del entorno, creando una presencia serena, elegante y atemporal.