Deadpool posa con su traje rojo y sus armas en una escena irreverente. La imagen utiliza una paleta de rojo, negro, gris y blanco y una iluminación dramática que enfatiza a los personajes, la acción y la atmósfera de la historia. Su composición vertical distribuye cuidadosamente los elementos principales y los detalles del fondo para lograr una presencia intensa y reconocible.